Blogroll

Para qué tener amontonados los enlaces en el Blogroll, cuando los puedo tener aquí, bien ordenados!!
(No les pongo mi opinión sobre ellos, porque sería subjetiva)

Allá vamos:

Blog de cine

Deprisa

Menos es más

Sam Aral

Una excusa para hacer locuras

Memorias encontradas en una bañera

Breathe

Life goes on

Servesita

Smoke me up to the filter

7 comentarios el “Blogroll”

  1. Monseñor INTRODUCCION I Relato derechista, no buscar relaciones lugares, personajes, fechas ni hechos históricos, es solo imaginación. Por ejemplo El hotel Bellagio de Las Vegas no existía en la época histórica del relato. Cualquier alcance de nombre es una casualidad. Muchas mentiras y algunas verdades Muchas mentiras Muchas mentiras Muchas mentiras Dedicatoria: Este modesto e irreverente libro se lo dedico a mi familia, que me acompañado en tantos éxitos y fracasos en una vida entretenida pero tormentosa. Muchas veces he estado en la cresta de la ola y muchas veces al borde del naufragio. Y siempre con la ayuda de Dios he logrado salir adelante. Se lo dedico además: A mi padre médico un apóstol de su profesión y a mi madre una mujer ejemplar que debió sufrir enormemente por una enfermedad dolorosa terminal con la que luchó durante diez años hasta el día de su muerte. A mis amigos sacerdotes ya fallecidos, Monseñores Víctor Hugo Kinast De la Rosa, Alfonso Puelma Claro, Patricio Guerrero Yoacham, ejemplos entre sus pares, inteligentes, caballerosos, hombres santos, difíciles de imitar, que no tienen nada que ver con Monseñor Kyngston. A los Almirantes Infantes de Marina Pablo Wunderlich y Ary Acuña, ejemplos de entrega, abnegación, sacrificio y heroísmo, a ellos mi más profunda admiración, mientras existan oficiales como ellos Chile podrá sentirse seguro. Ah, y a San Expedito. Se lo dedico a los enfermos graves. A los sin esperanza. Digo esto, dado que en el mes de Mayo del 2000, sufrí una extraña enfermedad que me mantuvo varios meses en la Unidad de Tratamiento Intensivo de una Clínica. Aparentemente una meningitis bacteriana complicada con una hidrocefalia, un infarto cerebral y una trombosis. En muchas oportunidades el pulso llego a 20 y la temperatura se acercó a los 32 º C, según los médicos estuve a punto de morir. Como dije en una oportunidad “Ni el más optimista de mis amigos pensó en verme de pie, menos aun pudieron pensar que en menos de dos años escribiría un libro”. “No hay que perder la fe, Dios es inmensamente misericordioso”. Carlos Kinast Hay un tiempo para nacer Hay un tiempo para vivir, No basta con respirar, eso no es vivir. Hay un tiempo para sembrar Hay un tiempo para cosechar Hay un tiempo para sufrir Hay un tiempo para disfrutar Hay un tiempo para meditar Hay un tiempo para orar. Hay un tiempo para morir ¿QUIÉN ES MONSEÑOR? Ya veremos EL HERMANO PUTO José Fernando Kyngston Trastamara, según él, era descendiente directo de Felipe II, el hijo de Juana La Loca y Felipe El Hermoso. José Fernando aseguraba que Carlos V de Alemania y I de España, era Habsburgo Trastamara de la Cerda y remachaba con que las únicas familias nobles de Chile eran los Trastamara y los De la Cerda. Respecto de los Irarrázaval y los Pereira, José Fernando aseguraba que apenas eran Pajes de Felipe II. Los de la Cerda, debían su apellido a una anomalía genética. Tenían pelos en la espalda, verdaderas cerdas. De ahí, el apellido y de ahí también el dicho “pelogrueso”, que después degeneraría en “palogrueso”. Palabra que se utiliza para nombrar a la gente adinerada o de alcurnia. Los de la Cerda y los Trastamara eran los únicos descendientes chilenos de Carlos V de Alemania y Carlos I de España. Soberano de España y de Nápoles y además emperador de Alemania. José Fernando, un par de años mayor que Monseñor, había estado primero en la Escuela Militar y posteriormente se fue a Oxford a hacer un doctorado en Arte y Filosofía. En Londres se dedicó a las mujeres y a la equitación, que era su pasión. La verdad es que, más que Doctor en Arte y Filosofía y Equitador, era experto en mujeres y se dedicó principalmente a esa equitación. Siempre andaba acompañado de estupendas mujeres, generalmente españolas o argentinas. También, al igual que monseñor, era un destacado polero. Había heredado ciento cincuenta hectáreas en Maipú y mil trescientas entre Colina y la Dehesa. Además de dos mil trescientas hectáreas de bosques en Los Ángeles. Vivía de la venta de madera al pié, y siempre tenía la precaución de volver a plantar. Dado que esta había sido una cláusula del testamento del tío Hermógenes. José Fernando se había casado con la española María Ester Romero San Esteban. Mujer elegante, sofisticada y culta. Según Charles, la única mujer que podía competir en belleza y prestancia con la Duquesa de Colón y Carvajal. Señora que había conocido casualmente en una recepción en Málaga. María Ester era por sobre todo una santa mujer que se levantaba todos los días a las seis de la mañana, elegantemente vestida, preferentemente con modelos de Balenciaga o Channel, para llevar a los mellizos a los Padres Franceses. Luego, asistía a misa de ocho en la Capilla del colegio, donde comulgaba, luciendo una gargantilla de Cartier. Posteriormente salía de compras y volvía a la casa a las once para dar instrucciones a Diego respecto al jardín y al cotidiano lavado del Buick negro. Luego tenía que preocuparse de verificar que Diego cumpliera con el ritual diario de José Fernando. Y este era el ritual: A las trece horas en punto, Diego despertaba a Don José Fernando. Le ayudaba a sacarse los calzoncillos largos, le pasaba la bata de seda italiana, y lo rasuraba cuidadosamente con navaja. José Fernando después de largos quejidos se metía al baño de tina caliente y con sales aromáticas. A las trece cincuenta le traía la caja de puros Montecristo y un Martini seco, cuya copa había enfriado previamente, por siete minutos, en el refrigerador. Este aperitivo era una rigurosa tradición para José Fernando. Debía llevar una aceituna verde macerada el día anterior, siempre un buen gin ingles y como Martíni, Nollyprat. De vez en cuando variaba y se toma un Orgasm, que consistía en: 2 Cl de Baileys 2 Cl de Amaretto 2Cl de Kahlua y Befeeter a la piedra A las quince horas se almorzaba. A las dieciséis treinta, Diego conectaba el teléfono para que Don José Fernando atendiera llamadas hasta las diecisiete treinta. Hora en que se vestía para ir al Club de la Unión en su Buick Rodmaster reluciente. Manejado por Esteban el antiguo chofer de la familia. Después de cumplir sagradamente con la tradición del “Five O´Clock Tea” con su infaltable rebanada de limón. En el Club estaba hasta las diez de la noche. Luego se dirigía donde unas masajistas tailandesas, para regresar posteriormente a su casa, donde junto a un jerez Felipe II y un puro Corona Churchill o un cigarro puro Glorias Cubanas, leía el Mercurio. Subrayaba las ofertas de remate de bienes raíces y las últimas fluctuaciones de la Bolsa de Comercio. A las cero horas en punto pasaba a conversar con María Ester, respecto de las novedades del día y de los estudios de los mellizos. Esta charla duraba hasta la una y media de la madrugada. Hora en que resolvía hacer el amor. A veces, en la noche leía las cartas del cuidador de la Villa Frascati, propiedad que poseía en la Lombardía junto al Lago Di Como, que según él, había sido construida por orden del emperador Adriano. Desde allí se veía la Villa Carlota, que lucía, ostentosamente, dos Palmas Chilenas traídas del mismísimo Cocalán. Instruía, a Diego y a Esteban, a quienes los enviaba, con un mes de anticipación, para que se preocuparan de todos los detalles. De manera de tener una estadía sencilla pero, muy agradable. A pesar de que políticamente era un conservador y derechista compulsivo, en el Lago Di Como era el único lugar en que se permitía la licencia de conversar con algún patriarca comunista de la Europa Oriental, saboreando un Wkisky etiqueta azul de 21 años Royal Salute. Además de un Montecristo o un Partagás gigante, que el contertuliano comunista de turno saboreaba con más entusiasmo. Estos personajes también se sacrificaban y veraneaban junto al Lago Di Como. Durante diecisiete años duró esta rutina anual que incluía sus fines de semana deportivos. José Fernando madrugaba, Sábados y Domingos, para estar a las ocho treinta en el tee de salida del hoyo uno del Club de Golf Los Leones. A los diecisiete años de matrimonio, y un día en que José Fernando estudiaba la línea de su putting en el hoyo cuatro, María Ester se fugó con un piloto de La Panagra. Famosa línea aérea de la época. Ese día, José Fernando, llegó desconsolado al fundo de los Carvallo en quinta de Tilcoco, acompañado de una española espectacular, María Teresa Ortiz de Gaete Gómez de Almagro, la Teté. María Teresa Ortiz de Gaete Gómez de Almagro, “La Teté” tenía un cuerpo de arquitectura moderna y lujuriosa. Se lució bailando flamenco como profesional y los derritió con la rumba, bailada con una gracia cercana a lo picante. Subrayaba su coquetería con una flor en el cabello sobre la oreja y un manto que movía de lado a lado, con singular gracia, sobre sus hombros desnudos cuidadosamente tostados. Sus hermosos pechos se movían al ritmo pegajoso de la melodía. Trastornando a toda la parentela masculina de los Carvallo y los Kyngston. José Fernando sabía que desnuda era una poesía. Gualo, el médico pariente de José Fernando, que no acostumbraba beber, había tomado un poco más de la cuenta y no halló nada mejor que coquetear con la Teté. La gracia duró un suspiro. Sin disimulo, su mujer lo obligó a retirarse a su habitación. Los mellizos, de dieciséis años, hijos del único matrimonio de José Fernando, acostumbraban por bromear, hacer el papel de retardados mentales, lo que no era muy extraño, dado que al parecer no eran muy inteligentes. La única herencia que recibieron de los Trastamara eran sus impresionantes penes. A uno de ellos sus compañeros de universidad lo llamaban El Tres pies y al otro El Chicote Kyngston, ambos se habían entusiasmado con la Teté y la invitaron a salir a caballo. La Teté que estaba lateada con tanto viejo lacho, aceptó y suspirando exclamó “Que pena que estos jóvenes tan monos sean medio idiotas”. Como la Teté era pésima jinete, los mellizos la ayudan a montar y al acomodarla, de pasada le pegan varios agarrones en sus suaves, intimas y húmedas partes privadas, haciéndose los imbéciles. La Teté los mira y dice “Que pena”. La llevan al Río Claro que dividía La Hacienda Santa María del Estero, en dos partes, lo badéan y la cruzan a la Isla de Las Vírgenes, ahí le cuentan a la Teté que es en ese lugar donde los muchachos llevan a las jóvenes y las poseen por primera vez, le dicen compungidamente que ellos aún son vírgenes. Luego le dicen “Tía vamos a hacer pipí” y al unísono sacan conjuntamente sus enormes penes y empiezan a orinar en la arena haciendo dibujos con la orina, VIVA CHILE Y VIVA ESPAÑA Y OLEEEEE , escriben mientras los sacuden fuertemente, la Teté los mira y exclama “ Que desperdicio”, y les promete hacerles perder la virginidad esa misma noche. José Fernando ese día y por varios más, perdió de vista a los mellizos y a la Teté. José Fernando tenía un corazón de oro, les pagaba las cuentas de colegios y universidades a los amigos que estaban en mala situación, les mandaba anónimamente pedidos de almacén para el mes, le abrió una cuenta a Monseñor en el Banco de Chile con una línea de crédito sin tope para que pagara los remedios y exámenes de los necesitados. Siempre iba rezar a la Iglesia “Solo con Dios”, como decía “Para que no me lo distraigan”, siempre pedía por los demás, estaba convencido que Dios lo escuchaba y le concedía sus peticiones siempre que éstas fueran en beneficio de los otros, no para él. La fuga de María Ester lo desintegró, a partir de ese día hizo lo imposible por recuperarla pero lamentablemente fracasó en sus innumerables tentativas. María Ester nunca más volvió. Su primo Monseñor decía que el epitafio de José Fernando sería: “Aquí yace José Fernando, gentilhombre que nunca ha trabajado, que todo lo ha heredado y al que Dios por puto lo ha castigado” José Fernando era un diestro jinete, cuando chico cabalgaba desde la casa patronal ubicada en lo que hoy es el estadio nacional, alforja en bandolera, galopaba hasta el portón de La Hacienda que salía a Santa Rosa, de ahí se iba caminando al Instituto Nacional donde estudiaba. Luego de vuelta rehacía el trayecto de veinte kilómetros, en otras oportunidades jugaba polo o taqueaba en los potreros con Charles y Víctor Hugo. Ese día a las trece horas en punto lo había llamado Charles para decirle que venía llegando de Nueva York y para contarle de “La Negra”. “Tu sabes lo que me gustan las negras le había dicho, pero ésta era fenomenal, “La Cagó compadre “, “Fuera de serie”, “Además de ser bonita, era superdotada Ñato. Le ponían la Copa en el Culo viejo querido y no se le caía. Tenía un culo duro como roca y parado, como una repisa, compadre. “Seis sin saque” Ñato “Dos en la noche, Dos en la siesta, Dos en la mañana” “Te diré Ñato que esa negra era un 4×4” “Esa negra tenía tracción ” “Viejo Querido” ¿Qué mierda es eso de 4×4? Preguntó José Fernando. “Son unos vehículos que están sacando los gringos para la guerra, se agarran como las ladillas, como si tuvieran orugas Compadre” “Los caballos cagaron Compadre, ahora puro 4×4” Contestó Charles Luego Charles agregó, “Además en Nueva York, está de moda el sexo oral”. ¿Qué es esa huevada Charles? “Cuando te cuente no lo vas a creer” “Los gringos tienen cara de huevones no más” “Que pena no poder contárselo a Monseñor” Lo del 4×4 No lo de la negra huevón “Sería una falta de respeto” “Confiésate entonces pues, tonto huevón” le dijo José Fernando. “Lo voy a convencer que hagamos un viaje, nos debe uno a Manila” “Me tinca que lo van a nombrar Obispo y ahí no lo vamos ver más” “Le tienen echado el ojo en Roma” “Te lo digo” “Viejo Querido” “Vamos a quedar sin Monseñor” El siniestro Club de los Seis José Fernando pertenecía a un siniestro y misterioso Club. Sus seis miembros eran ciudadanos riquísimos, de un bajo perfil en lo que a política se refiere. Sin embargo, eran los que finalmente influían en los nombramientos de las más altas autoridades públicas y privadas. El Presidente de la República, el Presidente de la Corte Suprema, los Presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, el Contralor General de la República, los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, los Presidentes de los más importantes partidos políticos, ya sea de izquierda o derecha, el Presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y el Presidente de la recién formada Confederación de la Producción y el Comercio, el Contralor general de la República, todos eran nombrados indirectamente por el Club de los Seis. Podría pensarse que se trata de un pequeño país bananero pero, no. Estamos hablando de Chile, nuestro país. Para sus arbitrarios manejos recurrían a una secreta red de influencias que llegaba, larvadamente, cual babosa con sus poderosos tentáculos, a la Masonería, a las jerarquías eclesiásticas y a los grupúsculos del sectarismo político. Cuando una autoridad no era de su agrado, se la involucraba en escándalos financieros o de faldas. Cuando esto fracasaba, recurrían a la última instancia. El envenenamiento o la extorsión. Tenían absoluto control sobre el Instituto Médico Legal. Las autopsias eran concluyentes: Pancreatitis, Aneurisma cerebral, Infarto al miocardio o Infarto cerebral. Por último y en casos de menor importancia, el diagnóstico ponía punto final con “Yatrogenia”. Víctimas de este Club fueron dos respetados Presidentes de la República que interrumpieron los gobiernos de derecha. Los Seis, decidían en definitiva, quienes serían los candidatos que llevarían los partidos políticos. Para esto, contaban con la colaboración de los más influyentes Senadores de la República. Sólo cuando era necesario convocaban, en un salón privado del elegante Hotel Crillón, el Salón Portales. Los Seis se habían conjurado, solo se conocían entre ellos, ningún familiar estaba al tanto de quienes eran los misteriosos miembros de esta cofradía. José Fernando temblaba, al pensar que su participación en el siniestro Club, se filtrara y llegara a conocimiento de Monseñor. Las Reuniones de Curso Una o dos veces al año José Fernando se reunía en el Club de Golf Los Leones o en el Club de Polo y Equitación San Cristóbal, con un grupo de antiguos compañeros de colegio. Estos almuerzos empezaban a las una y media y terminaban a las seis o siete de la tarde, después de una contundente comida y una tomatera que se iniciaba con un regado aperitivo, seguía con abundantes vinos tintos y blancos para acompañar los fricasé de filete o de criadillas, por último una tortilla al ron, unos buenos bajativos y para rematar un Irish Coffe. Cuando se iniciaba el almuerzo todos estaban muy circunspectos. Como en todos los grupos de este tipo, había algunos que estaban muy ricos o muy importantes y otros que les iba más o menos y otros francamente mal. Generalmente se brindaba o se rendía homenaje a los que tenían o habían tenido cargos importantes, al que había sido Presidente de la República, Presidente del Senado, Senador, Rector Universitario, Notario, Conservador de Bienes Raíces, presidente de alguna entidad gremial o destacado empresario. Después de unos buenos tragos la cosa cambiaba, algunos fracasados decían “Ahora vamos a rendir homenaje a los Corredores de Propiedades” así se llamaban los que estaban cesantes o no tenían nada que hacer, todos éstos se habían dedicado a corredores de propiedades, actividad muy lucrativa donde solo era necesario tener buenos contactos, ser bueno para conversar y contar cuentos. En una ocasión se le rindió un homenaje a un ex Presidente de la República que después de terminar su mandato, había sido nombrado Presidente del Senado, después de las sentidas palabras del orador de turno, pidió la palabra el Churrasco Saavedra, Presidente de los Corredores de Propiedades o sea de los que no tenían nada que hacer, quién con algunos tragos de más le dijo al homenajeado “Este huevón va para atrás, de Presidente de la República a Presidente del Senado, así como va, va a terminar de Intendente o Gobernador” “Métete huevón, al grupo de los Corredores de Propiedades, será mejor”. El homenajeado también con un poco de trago, respondió. “Métete vos concha de tu madre, prefiero ser Gobernador que Corredor de Propiedades”. El Churrasco contestó fuerte y golpeado “Claro que preferís ser Gobernador, si siempre te hay tirado las huevas, los gobernadores y los intendentes son una manga de zánganos. En cambio, nosotros los Corredores de Propiedades, para ganarnos la vida nos tenemos que sacar la cresta y liquidarnos el hígado tomando en el Club de la Unión o en el Club de Golf. Tu tenís los pulmones vírgenes, nunca le has trabajado a nadie, además como Presidente fuiste como las Huevas”. El ofendido respondió: “Cállate huevón fracasado, no te da ni para Corredor de Propiedades. Yo en cambio me he sacado la cresta en el Palacio Castillo recibiendo a todos los pelotudos del partido, además he estado viajando como huevón por todo el mundo….”. “Por Uds., y por la patria, huevón de mierda” A estas alturas el homenaje se había ido a la mierda, y el cura Ochagavía, pidió un minuto de silencio por el Mono Hudson, “Nuestro querido amigo y compañero de colegio que ayer despedimos en el Cementerio Católico”. “El Mono soportó como un hombre de bien y un derechista de verdad su cruel y dolorosa enfermedad”. “Cirrosis” gritó el Negro Claro. “Se murió de puro curado” gritó el Flaco Cruchaga El cura Ochagavía continuó “El Mono se nos ha adelantado”, “Ahora disfruta de Dios, ha recibido su merecido premio, está en el Cielo”. “Está tranquilo y Feliz junto a los Angeles y los Arcángeles” Lo interrumpe el Piojo Prado “Que va estar feliz, huevón”, “Debe estar loco, lleva cuarenta y ocho horas sin tomar” El cura Ochagavía continua, “Pido respeto por nuestro compañero Carlos Patricio Hudson Blomberg, quién alcanzó la cima de nuestro Poder Judicial, después de una brillante y sacrificada carrera, espejo de honestidad y profesionalismo ejemplar”. Interrumpe el Flato Peña “Ese huevón llegó a Ministro de la Corte Suprema por cueva” “Era un coimero y un corrupto”. Luego el Memo Mackenna gritó “Además era enfermo de minero”, “Andaba con puras Putas y Rotas además”, “Por eso la Pía se lo gorreaba” “Bien muerto está ese hijo de Puta” gritó el Chico Santa María “No sean hocicones” gritó el Pavo Carvallo ¡Salud! A continuación grita el Talao Zañartu. “El Pollo Wallace, que lo despidió con sentidas palabras en el cementerio, se tiraba a la viuda, Compadre”. “Un salud por el finado Hudson” interrumpe el Pico Vial. “Salud por el Cornudo Hudson”, gritó el Roto Sánchez ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud! LA MUERTE DE JOSE FERNANDO, jamás contada La muerte de José Fernando ocurre cuando éste, arruinado, se desmaya en una taberna en Londres y es trasladado por otro distinguido ebrio, a un lúgubre hospital del siglo XVI, con gigantescos y oscuros corredores pavimentados con frías baldosas, blancas y negras, como un sucio tablero de ajedrez. Parques y jardines descuidados, abandonados. En fin, un antiguo hospital público para indigentes, donde los familiares y amigos de éstos, se agolpan en largas colas o permanecen sentados en destartaladas bancas a lo largo de los pasillos, bancas, que agrupan a picantes mal olientes o sujetos de la clase alta y media arruinados por los políticos de turno. Ahí, en ese lúgubre ambiente, duerme, José Fernando, quién fuera un rico y respetado terrateniente. Conectado a un respirador artificial, respirando dificultosamente en medio de estertores. Está en penumbras, en una gigantesca y fría sala, que parece un gimnasio abandonado. En el otro extremo como a 15 metros agoniza otro infeliz que, cada cierto rato, entre gritos y quejidos vomita un líquido negro y hediondo. Infeliz que pide, en medio de guturales alaridos que Dios se apiade de él y se lo lleve. José Fernando está con los ojos cerrados en medio de su larga y penosa agonía. Aparentemente inconsciente. Sin embargo, escucha todo lo que comentan médicos y enfermeras. También observa calladamente cuando las enfermeras del turno de noche le levantan la sábana y juegan con su enorme pene. En medio de risotadas y exclamaciones obscenas. A veces logran una erección y en medio de gritos y quejidos van montando al enfermo por turnos. Así, después de una de estas secretas y oscuras bacanales, José Fernando escucha a los médicos cuando comentan: “El pulso está en veinte, el Sodio bajo 120, los signos vitales en uno, los riñones, pulmones e hígado, dañados y comprometidos en un setenta y cinco por ciento”. “Parece que se trata de un noble arruinado que no tiene familiares conocidos”. “Lo trajo el vizconde Hudson”, “Si, pero, ese no tiene ni una libra esterlina, está igualmente arruinado”. José Fernando observaba al jefe de cirujanos y piensa, “De donde habrá salido este picante, injerto de cartonero con gásfiter”. “Mal afeitado, chascón, los dientes con sarro, las orejas con cerumen, las uñas negras, el aliento como un dragón de Cómodo”. “Este huevón, mata a los pacientes con el tufo” En ese preciso momento, José Fernando, recupera el conocimiento, justo cuando llega James, el vizconde Hudson, que exclama, “Como estás Viejo Querido”, “Se le ve bastante bien”. “Bien como las huevas”, responde José Fernando. “Dígame Compadre, de donde salió este roto picante del jefe de Cirugía”. “Hecha garabatos en español y no deja de mirarme el Patex Philipe.” “Ese huevón es muy sucio, pero es un capo, es exiliado chileno, estamos llenos de esos huevones”. “Estamos cagados como diría UD. Mi Viejo querido”. “Mañana lo vengo a ver”. Nuevamente José Fernando, pierde el conocimiento, pero a pesar de estar nuevamente con los ojos cerrados, escucha claramente al Jefe de Cirugía: “Desconectémoslo” “Robémosle el Patex Philipe” “Total, este Huevón nos va a clavar, no tiene un Cristo.” La decisión final está tomada. No se consideran los llantos y los airados reclamos de las enfermeras del turno de noche. José Fernando sonríe. Por fin se termina la agonía y el infierno. Se siente, se siente, Monseñor está presente. Ha ejercido su influencia en el Más Allá. La felicidad está próxima. Pronto entrará al Reino de los Cielos. Lo hará por la puerta ancha. Será recibido por los Ángeles y los Arcángeles. Estará cerca de Dios. Misteriosamente, el cadáver es retirado al amanecer, por seis elegantes caballeros, vestidos de riguroso negro, quienes lo llevan a velar a la catedral de San Pablo. Luego se dirigen al último destino. El antiguo Cementerio de Highgate, donde es enterrado en una misteriosa ceremonia, en el más absoluto silencio, en un elegante y antiguo mausoleo, rodeado de rododendros y añosos árboles. La lápida recién esculpida, de mármol Portoro con un extraño número seis entre incrustaciones de Carrara y Verona extrañamente lleva el nombre de Sir Alex Forbes – Lackey. La Pelu y el Cirujano Petronila Lucrecia Kyngston Trastamara, era la más exótica de las Kyngston, de rasgos asiáticos muy marcados, de escultural cuerpo y cautivadora simpatía. Se comentaba con mucha razón que era hija adoptiva del Coronel, en realidad éste la había adoptado cuando fue nombrado embajador en Tailandia, era hija de un príncipe tailandés y una bailarina inglesa, fue abandonada después de un desolador y destructivo tifón que costó la vida a miles de personas. Cuando el Coronel la recogió, estaba temblando, azul de frio y aterrorizada. Había sido victimas de unos comunistas desalmados que la violaron reiteradamente. Esta situación afectó su equilibrio emocional de por vida. Estaba controlada por fuerzas extrañas. Poseía ideas delirantes, extravagantes, con alteración de la percepción, afecto anormal sin relación con la situación y autismo repentino, entendido como profundo aislamiento. No vivía en este mundo. Estaba en otra dimensión. De una gran personalidad, tenía una bipolaridad y esquizofrenia marcada que se manifestaba de vez en cuando, con una salvaje y violenta reacción. Durante 12 años el Coronel la mantuvo escondida en Singapur, en un centro de artes marciales y de filosofía oriental, donde podía descargar su temperamento desequilibrado. Era capaz de quebrar un grueso bambú con un violento salto y golpe de talón o con la punta del pie. Cualidad que como veremos la inició en los asesinatos en serie que solo Monseñor conoció por el secreto de la Confesión. En prácticamente todos estos asesinatos La Pelu contó con la participación de su fiel camarero, Mamerto “ El Cirujano”, quién también tenían síntomas y actitudes esquizofrenicas. Cuando la Pelu cumplió los 16 años, el Coronel la mandó a internar en un colegio para señoritas en Madrid. Colegio de las Hermanas del Perpetuo Sagrario. Dirigía el Colegio el Hermano Abraham Ignacio Servando Fernández Tuccase de Tabalís, severo, huesudo y musculoso ex jesuita, que a pesar de su aspecto ascético era un degenerado que seleccionaba entre las alumnas, a las más débiles y vulnerables para abusar de éstas. Al poco tiempo de ingresar, Ignacio Servando escogió a la Pelu y la visitó a la medianoche totalmente desnudo bajo su sotana, inicialmente le conversó de sexo para prepararla cuando afrontara el mundo exterior. Luego se levantó sorpresivamente la sotana, mostrándole su enorme aparato sexual, la acarició y trato de violarla. Repentinamente la Pelu dio un gran salto golpeándole la traquea con el talón y simultáneamente destrozando su tabique nasal con una perfecta patada con la punta de los dedos del otro pie, las astillas de los huesos de la nariz se introdujeron como afiladas agujas en el cerebro de Ignacio Servando. Ni un grito, solo un golpe seco contra el piso. La muerte fue instantánea. La Pelu lo arrastró hasta el salón de retiros, le cortó el aparato sexual con una tijera y se lo introdujo en la boca, dejándolo cuidadosamente asomado en una grotesca posición. Luego limpió minuciosamente el escenario del crimen y retornó a su severa habitación. A la mañana siguiente despertó en medio de los fuertes gritos de las hermanas de la Congregación. Todas las alumnas debieron permanecer en sus habitaciones hasta la llegada de la Guardia Civil. Todo el personal fue minuciosamente interrogado, dejando por prudencia y respeto para el final a las hermanas y a las alumnas. El mayor general Ramón Ortiz del Salto, descartó inicialmente de inmediato a las alumnas y a las hermanas, dado la violencia de los golpes. Buscaron intensamente un objeto contundente, interrogando a todos los presentes, respecto de una probable barra de hierro u otro objeto metálico afilado que pudiera haber sido utilizado en el salvaje y violento asesinato. En la medida que fue interrogando a las hermanas y a las jóvenes alumnas se encontró con la sorpresa que algunas declararon haber sido sistemática mente abusadas por el siniestro Abraham Ignacio Servando. Sin embargo esta escandalosa revelación no cambió su determinación Descartó definitivamente a todas las alumnas entre las que estaba la alegre y exótica Pelu. Conocido el macabro incidente el Coronel viajó a Madrid y alojó en su suite preferida del Ritz y pasó retirar a la Pelu, embarcándola en primera clase en el Agustus a Buenos Aires, para luego de un merecido descanso en el Alvear Palace, tomar el tren a Santiago. En el lujoso trasatlántico se permitía que los pasajeros de primera clase, debidamente acompañados por marineros de servicio bajaran a las clases inferiores a ver los bailes típicos de los inmigrantes italianos y españoles que viajaban a América. Así en una de estas visitas la Pelu conoció primeramente a un estudiante de medicina Mamerto Mendinacelli Torrechio, quién huía de la tiranía de Mussolini y a la Carmen Martínez Muñoz del Purto una joven ambiciosa y sin principios, que era la amante de Mamerto que a su vez huía de la represión franquista. La Pelu les ofreció ser inicialmente sus sirvientes, mientras encontraran otro trabajo más adecuado. Sin embargo el sueldo y las condiciones ofrecidas eran tan generosas que optaron por permanecer de por vida al servicio de la Pelu. La Pelu vivía sola en un elegante departamento de la Calle Victoria Subercaseaux esquina de Rosal, frente al cerro Santa Lucía. El sector destinado a los servicios contaba con cuatro amplias habitaciones, con una cómoda sala de estar y un gran baño a compartir. Mamerto inmediatamente se contrató como mayordomo y chofer del Cadillac de Ville, el que mantenía siempre reluciente y la Carmen se integró al resto del personal de servicio como ama de llaves. La Pelu le depositaba a Mamerto una importante mesada en una cuenta en Suiza. Como se involucró Mamerto en los asesinatos en serie es y será un misterio. Una vez a la semana la Pelu viajaba al Santuario de Macul a confesarse con su hermano Monseñor, de vez en cuando Mamerto, también se confesaba. Así Monseñor conoció del primer crimen y la seguidilla que se sucederían a continuación. La Pelu gran equitadora, esquiadora y golfista seleccionaba a sus víctimas entre la aristocracia local y la argentina. Por su intensa actividad deportiva, tenía en los Centros de Esquí, los clubes de Golf, Polo y Equitación un campo extenso para sus safaris, elegía a sus víctimas entre aquellos galanes que se burlaban de las mujeres, que abusaban de éstas o bien las entre las que las engañaban y maltrataban. Generalmente eran Play Boys de reconocida y despreciable trayectoria. La Pelu los encandilaba con su belleza, elegancia y simpatía. El modus operandi, era citarlos al bar La Cremallere del elegante Hotel Carrera, siempre a las 19 horas y luego después de mostrarles discretamente sus hermosas piernas, dejaba entrever que no llevaba ropa interior, luego se agachaba de manera de lucir sus espectaculares senos a través de su generoso escote. Convenía juntarse a continuación en el Driven Charles un restorán donde se citaban las parejas para tener sexo en los automóviles, los que eran atendidos por discretos garzones. Después de frenéticas y audaces caricias, las Pelu los incitaba para ir hacia el oscuro camino al Centro de Esquí de Farellones, a medida que se internaban en el camino, se empezaba a desnudar en medio de insinuantes movimientos y una hermosa e inocente sonrisa. Los hacía detenerse en los alrededores del Cañaveral, lujosa propiedad que años después fuera una de las mansiones de Salvador Allende el presidente socialista que arruinaría Chile y que terminaría derrocado por una severa Junta Militar. Una vez detenido el auto de la víctima, que era seguido discretamente por el fiel Mamerto en el Cadillac de la Pelu, ésta les ofrecía su último Martíni, el que contenía una fuerte dosis de narcótico que adormecía profundamente al ganoso galán. La Pelu le dada un certero pinchazo en la carótida con una jeringa que contenía arsénico disuelto en perclorato de magnesio al 30%. La muerte era instantánea, el diagnóstico, un infarto al corazón. Una vez consumado el asesinato hacía las consabidas señales le luces. Se acercaba Mamerto con su maletín quirúrgico y su impecable delantal de cirujano. La Pelu se vestía, se bajaba del auto de la víctima y se dirigía presta al Cadillac, mientras Mamerto abusaba sexualmente del cadáver, para luego cortarle magistralmente los testículos y el pene, que definitivamente introducía siniestramente en la boca de la víctima, dejándolos grotesca y ligeramente a la vista. Entre las víctimas estaba el embajador de Francia, el de Haití, el primer Secretario de la Embajada Americana, dos Obispos, uno Luterano y otro católico izquierdista, un Ministro de la Corte, tres funcionarios internacionales, dos Generales de ejército, el ex Presidente del Partido Conservador y dos Ministros radicales, más una larga lista de galanes de la Sociedad, entre ellos un destacado jugador de Polo de la Selección argentina. La Policía destacó a su mejor Comisario de Homicidios el conocido Comisario Inspector, Rojas y al detective primero Herman Aguirre Ayala de la Brigada de Delitos Sexuales, junto al Detective 2º José Fregoso de la Brigada de Narcóticos, un socialista compulsivo. La policía argentina destacó al Comisario Nestor Condottieri y su ayudante el detective 2º Onésimo Rozas, experto en delincuencia homosexual. Condottieri y Rojas intercambiaban continuamente opiniones, ambos coincidían en que el asesino era un homosexual, presuntamente médico, dentista o enfermero. Rojas después de las autopsias, buscaba afanosamente a un médico homosexual, miembro de la alta sociedad, por ahí estaba inscrito el asesino, ese era el perfil claramente definido. Las muestras de semen en los intestinos de las víctimas y las crueles características de los asesinatos, sin violencia, eran una marca registrada. Era un sádico, homosexual. Cada vez que se cometía un asesinato, Rojas daba una conferencia de prensa en el bar del Hotel Oriente, donde insistía en su teoría, esperando que alguien le informara de algún sospechoso. El asesinato del joven Ministro del Interior, un elegante, desatinado y corrupto democratacristiano, el delfín del nuevo partido, con siniestras relaciones comerciales en Cuba, cambió por única vez el lugar de la conferencia de prensa al lujoso Hotel Carrera frente al Palacio de Gobierno. Terminada la conferencia, discretamente se le acercó un mozo que le dijo haber visto a la elegante Pelu Kyngston a las 19 horas, el día del crimen acompañado por la víctima. Además le ratificó que también él recordaba que varias de las víctimas habían concurrido al Bar La Cremallere con la señorita Pelu Kingston. El Comisario hizo jurar al mozo que guardaría silencio hasta nueva orden, en caso contrario lo inculparía, dado que además, era homosexual. Con esta nueva pista se acercó de inmediato a Monseñor para notificarle respetuosamente que interrogaría su hermana la señora Petronila Lucrecia Kingston Trastamara dentro de 48 horas. Monseñor, sin agregar comentario alguno, amable pero fríamente, aceptó. Le dijo dígale señora Pelu o Pelu, comisario. Monseñor conocía al detalle cada uno de los crímenes de su hermana protegidos por el secreto de la confesión, también conocía el modus operandis y el procedimiento empleado por Mamerto y la Pelu. Sin demostración ni gesto alguno que lo delatara, pidió al Comisario la más absoluta reserva mientras hablaba con su hermana y se comprometió, a obtener una cita dentro del plazo. Luego le extendió un generoso cheque al portador, del Banco de Chile para las obras del Servicio de Investigaciones, reiterándole que hiciera el uso que estimara conveniente y que mantuviera en secreto la identidad del donante. Le pidió expresamente que no comentara con la prensa ni con sus superiores sus sospechas o conclusiones mientras no interrogara a su hermana. Rojas intentó protestar, luego insinuó devolver el generoso aporte, pero al leer el monto enmudeció y silenciosamente lo guardó. Monseñor le dijo que si mantenía la reserva solicitada, volvería a recibir una donación similar, terminada la investigación. Le reiteró la reserva total y le remachó que podía disponer del dinero a su antojo. Monseñor en reiteradas oportunidades había solicitado a la Pelu que se recluyera en un Convento o que viajara definitivamente a Puerto Secreto o a la Cocotera en República Dominicana donde residían sus hermanas. Con Mamerto había intentado algo similar, ofreciéndole además una suculenta renta de por vida para él y para la antipática, deshonesta e intrigante Carmen. Monseñor tenía la sospecha que la Carmen fuera de serle infiel a Mamerto, le robaba a La Pelu, para esto contaba con la complicidad de una amiga judía, intrigante, conocida como la Veruska. El secreto de la Confesión lo ataba y lo atormentaba. El único factor justificable, era que las víctimas eran personajes despreciables que habían violentado o abusado de mujeres ingenuas. Siempre había fracasado, sus propuestas eran irremediablemente rechazadas, ambos se escudaban en el secreto de Confesión. En esta oportunidad Monseñor les solicitaría su confesión ante las autoridades, no había otra solución. Monseñor alegaría por medio de sus abogados como causal, la demencia, para que fueran internados en un instituto psiquiátrico en Londres, cuyas comodidades él garantizaría. Contactada la Pelu y Mamerto, convino una reunión con los inspectores dentro de las próximas 48 horas en el lujoso departamento de la Pelu. A la mañana siguiente Mamerto compró una motosierra en la Ferretería Montero a nombre de Juan Castro Canales y cuatro grandes maletas de carpincho en Gath & Chaves, a nombre de Patricio Amigo Amenabar, las que retiró personalmente. Antes de salir instruyó a la Carmen, informándola que la iría a dejar al aeropuerto, ya que saldría de inmediato para Buenos Aires en el avión de la Panagra, su misión, preocuparse como habitualmente lo hacía, de hacer las reservas en la mejores habitaciones de el Alvear Palace, comidas en el restaurant Lòrangerie, en Relais & Chateau, en el Restaurant Jean-Paul Bondoux, en el Club de Golf y en el Club de Polo de Buenos Aires , además debía reservar entradas para los mejores espectáculos de los próximos diez días, especialmente en el teatro Colón. Más una secreta sesión privada con el afamado siquiatra argentino el Doctor Justo Alvear Ortiz de Zárate. La instruyó, informándole, que la señora Pelu viajaría pasado mañana con él, en primera clase en el vuelo semanal de la British Airways. Una vez confirmado el vuelo, la Carmen elegantemente vestida, partió a Buenos Aires a preparar la estadía de la señora Pelu. A Las 19 horas en punto La Pelu los recibió a media luz, en el Jardín de Invierno del Pent House, de su lujoso departamento, elegante, sugestiva y atrevidamente vestida para la ocasión, impresionando fuertemente a los detectives. Rojas, Fregoso y Aguirre Ayala llegaron puntualmente, elegantemente vestidos de negro, presumidos de anteojos oscuros de sol Ray Band. Antes de entrar Mamerto, le dijo a la señora Pelu, sonriendo, “Anteojos oscuros en lugar oscuro, Rotos Seguro”. Luego los hizo pasar. La Pelu los recibió sin brassier y con una cuidada reverencia dejó ver generosamente sus perfectos senos y sus duros pezones, luego les ofreció asiento en los sillones tapizados en legítima piel de leopardo. Los detectives miraban por primera vez en su vida los lujosos muebles franceses e ingleses y los tapices flamencos españoles y franceses de mediados del siglo XVII, cuadros de Murillo, Goya y Sorolla, junto a otros clásicos que destacaban al lado de los del joven Picasso que adornaban las paredes del salón contiguo. Inmediatamente calcularon que habían varios cientos de miles de dólares en especies escogidas. Una vez sentados, La Pelu tomo asiento teniendo el cuidado de mostrar discretamente sus partes íntimas, especialmente, nuevamente se inclinó de manera tal que su generoso escote dejaba ver nuevamente sus magníficos y bien formados senos. Luego llamó a Mamerto, quién ingresó con su impecable tenida de mayordomo y cuatro copas de Martíni sobre una elegante bandeja de Plata. La Pelu les dijo, como se acostumbra, me imagino que los señores sabrán apreciar el Dry Martini de mi fiel Mamerto. Los detectives se miraron y cogieron nerviosamente las elegantes copas, curiosamente observaron que se había caído una aceituna verde en el interior, pero al observar lo mismo, en la copa de la señora Pelu, optaron por guardar silencio. Mientras degustaban los Martinis, Rojas le dijo, UD conoce a Máximo López , el mozo que habitualmente la atiende en el Carrera, luego remachó con severidad, mirándola fijamente a los ojos, señora Pelu, no sé, si Monseñor le habrá explicad………. y cayó junto con Aguirre Ayala y Fregoso profundamente dormidos. La Pelu prestamente les colocó uno por uno, la inyección a la carótida y Mamerto procedió a la ceremonia de violación y cirugía de los geniales agregando en este caso una cuidadosa mutilación de los cuerpos con la motosierra. Diestramente introdujo cada cuerpo mutilado en las maletas de carpincho y la motosierra en la cuarta maleta. Sin denotar la más mínima expresión de dolor o arrepentimiento, tomó la primera maleta y bajó al subterráneo por el ascensor de servicio, para introducirla cuidadosamente en el baúl del automóvil, mientras La Pelu terminaba de disfrutar su dry martini. Luego hizo lo mismo con las otras dos maletas. Limpió cuidadosamente el recinto y subió al automóvil, en el que se dirigió a la chacra de Tobalaba de la odiosa y mal educada ,vieja Valdés donde echó las maletas al correntoso canal San Carlos. Terminada la misión partió al Carrera, dejó a la señora Pelu en La Cremallere y procedió a invitar a Máximo López al Hipódromo. Luego lo invitó a tomar un gin tonic y le ofreció una excelente recompensa si lo acompañaba a contactar a unos apostadores, dado que él no se atrevía a ir solo. López se comprometió a bajar a las 22 horas y acompañarlo, luego le preguntó por la señora Pelu. Mamerto le dijo que la recogerían a la vuelta. Una vez camino al Hipódromo, Mamerto le comentó a Máximo, que tenía la impresión de que habían roto un neumático. Cuando se bajaron a mirar, le dio un certero corte en la yugular, le arrancó el reloj y la billetera simulando un asalto, dejándolo botado en un oscuro callejón. Cuando terminaba de ocultar el cadáver apareció un sujeto con un cuchillo que lo intimidó y le exigió entregara sus pertenencias. Mamerto suplicó y lloró, le pasó su billetera y cuando el sujeto la observaba, le dio un fuerte golpe en la traquea y luego lo degolló y lo dejó junto al cadáver de López. Luego volvió tranquilamente al Carrera a buscar a la señora Pelu. A la mañana siguiente la Pelu llamó a Monseñor y le dijo que iría con Mamerto a confesarse antes de partir a Buenos Aires. Invitó por supuesto a Monseñor a viajar juntos, pero éste se excusó, dado que tenía compromisos y debía recoger correspondencia reservada en la Nunciatura y en la residencia del Embajador de España. Además el sábado debería bendecir un matrimonio de los Gandarillas en La Hacienda del Cajón del Maipo. Monseñor escuchó muy perturbado la confesión, pero esta vez La Pelu y Mamerto aceptaron viajar definitivamente a Puerto Secreto y le juraron que sus vidas cambiarían para siempre, y que de no cumplir le liberaban del secreto de Confesión. Aún más Mamerto le pidió que intercediera ante Sor Inés para que los ayudara a adoptar, junto con la Carmen un niño haitiano o dominicano. Quince días después, los cuerpos de los detectives fueron encontrados dentro de las maletas en el Rió Mapocho. La policía inició una frenética cacería de médicos y enfermeros homosexuales. Lady Sara Sara Kyngston Trastamara, era la menor de los Kyngston, al igual que todos sus hermanos habían heredado una considerable fortuna, hizo sus estudios primarios en París y los secundarios en Berlín, estudió y se recibió de Bachiller en Artes en la Universidad de Navarra, entregó su fortuna a Monseñor para que se la administrara, se radicó en república Dominicana en una hacienda de 1000 hectáreas con 50 kilómetros de hermosas playas de arenas blancas y extensas plantaciones de cocoteros llamada Puerto Secreto. Su mayordomo, chofer, guardaespaldas y piloto era un fornido negro de 1,90 hijo de norteamericano y dominicana llamado Rocky, Rocky estaba casado con Lucia González Del Estero, “La CHIA”, mujer de una inteligencia extraordinaria, hija de una humilde familia dominicana, con mucho esfuerzo había obtenido el titulo de Ingeniero Comercial. Posteriormente gracias a Lady Sara, se había doctorado en Finanzas en Harvard. Lucía se hizo cargo de manejar la fortuna de Lady Sara y de sor Inés siguiendo estrictamente las instrucciones de Monseñor una vez, que éstas últimas se radicaran en república Dominicana. Cada sesenta días viajaba a Nueva York para analizar las colocaciones en los fondos de inversión, tenía un poder amplio otorgado por Monseñor para operar ambas fortunas en la Bolsa de Nueva York Rocky, su familia y el personal de la hacienda tenían derecho a usar una playa de un kilómetro de largo llamada Reñaca, los cuarenta y nueve kilómetros restantes llamados La Cocotera eran de uso exclusivo de Lady Sara y sus escasas visitas. La rutina de Lady Sara consistía en galopar semidesnuda o desnuda por la playa montada en su potro árabe Centauro o en su yegua chilena negra azabache “La Noche”, seguida y celosamente custodiada por una familia de jaguares amaestrados que se comportaban como gatos juguetones junto a Lady Sara cuando ésta desmontaba. Le lengüeteaban los dedos de los píes, las piernas, las nalgas y los muslos, a veces Lady Sara los premiaba bajándose los calzones para que continuaran con su rito. Luego se metía desnuda al mar en su catamarán de 33 pies llamado La Esmeralda en honor del glorioso barco que se hundiera en Iquique, navegaba hasta los arrecifes de coral, lugar donde hacía buceo con tanque a cuarenta metros de profundidad, siguiendo el sendero de Gaudí, como lo había bautizado Monseñor dado las extraordinarias figuras de coral semejantes a la Sagrada Familia y a la Casa Milá. Después de disfrutar de ese espectacular lugar y sus maravillosos peces de fuertes colores, volvía a la playa donde dormitaba desnuda hasta el anochecer. En otras oportunidades tomaba su avión DHC-6 Twin Otter fabricado especialmente a pedido por De Havilland con tapiz de legítimo leopardo, desarrollaba su plan de vuelo a La Habana, Puerto Príncipe o San Martin, lugares, donde se drogaba para terminar bailando Mambo o Rumba con las tetillas al aire, hasta agotarse. En Puerto Príncipe se incorporaba a secretas ceremonias vudú, siempre protegida por su fiel Rocky. Este último había sido piloto de guerra de la fuerza aérea norteamericana donde participó en innumerables ataques en el Asia y África del Norte y generalmente mientras su ama dormía, debía hacerse cargo de los vuelos de regreso a Puerto Secreto. Lady Sara, durante la revolución cubana, había aterrizado en múltiples oportunidades en la carretera de Pinar del Río o en pistas clandestinas, para descargar municiones punto 30 y punto 50, sulfas y antibiototicos, por este motivo se había ganado la amistad de Fidel, Raúl Castro y de Ernesto Che Guevara, de quién se comentaba que sería su amante, lo que no era efectivo, lo cierto es que Lady Sara le había financiado su desastrosa campaña en Bolivia, que terminó con su muerte hecho que fue duramente criticado y censurado por Monseñor. Lady Sara de vez en cuando elegía sus hombres, los exprimía y los botaba cuando se aburría. Lady Sara, era la oveja negra de la familia y además era la única izquierdista de los Kyngston, había adquirido esta fatal, lamentable y repugnante enfermedad en Navarra. Políticamente según Monseñor era una encantadora guerrillera de salón. Esta rutina solo se interrumpía parcialmente durante las visitas de sus hermanos, de Sor Inés o de Monseñor. La Fiesta Una vez al año lady Sara invitaba a una fiesta en la Cocotera. A la orilla del mar, sobre las arenas blancas se instalaban elegantes mesas, se encendían antorchas y braceros a lo largo de un tramo de doscientos metros, éstas se reflejaban en el mar calipso junto con la luna y las estrellas. Habitualmente tocaba una orquesta de negros traída desde Nueva York o desde Jamaica, otras veces actuaba la orquesta de mambo de Pérez Prado junto a las bailarinas del Tropicana que bailaban desenfrenadamente con los pechos al aire, luego actuaban los magos traídos desde el mismísimo Mirage de las Vegas. Entre los invitados habituales estaba Fidel Castro, Raúl Castro, el Che Guevara, los gobernadores de Curazao, Aruba, San Martin y Jamaica, además de los presidentes de Haití y República Dominicana. Asistían también todos los Kyngston Trastamara incluidos Sor Inés y el tío Charles. Era la única oportunidad en que los Castro vestían de rigurosa etiqueta al igual que el resto de los invitados. Obviamente siempre el invitado de honor era Monseñor. En un par de ocasiones asistieron Winston Churchill y John Foster Dulles. Todos lo invitados llegaban en hidroaviones o en lujosos yates y catamaranes, los que atracaban en la marina de la Cocotera. Solo los Castro llegaban en una cañonera LCP-3, escoltada por dos helicópteros Antoniov 334. En gigantescas parrillas se asaban las langostas y los caracoles gigantes, mientras se servía abundantemente Piña Colada, Cuba Libre y vinos Montes y Tierra del Fuego, estos últimos, traídos especialmente de Chile por Olegario El menú y la comida las preparaba personalmente Ramón Sotomayor, el mejor Chef de Pacífico. De postre guayabas al Amaretto, mangos al oporto y papayas de la Serena en Cherry Brandy, todo dispuesto en elegantes mesas iluminadas con gigantescos candelabros y arreglos florales. Cada invitado era atendido por un camarero o camarera de color, verdaderas esculturas de ébano, todos cuidadosamente entrenados. La mayoría eran oriundos de la Martinica o de La Española. Fidel y Monseñor En la fiesta estaba tácitamente prohibido hablar de política, sin embargo en un descuido de Lady Sara, Fidel se acercó a Monseñor y le dijo, “Monseñor le he traído de regalos unos cigarros hechos especialmente para UD, mantenidos en el humificador al 60%, le garantizo que si los fuma no podrá volver a fumar otra marca, olvídese de sus Partagás y Cohiba, de ahora en adelante solo Glorias Cubanas”. “Gracias Fidel los probaré y disfrutaré en su nombre”. Fidel luego agregó “Los políticos chilenos de derecha son unos boludos incapaces Monseñor” “Para ser más claro, son unos explotadores ignorantes e hijos de Puta”. Monseñor le replicó, “Fidel tiene toda la razón”, “Me gustaría saber que opina UD. de los políticos de izquierda, me gustaría conocer su sabia, mesurada y respetable opinión,” “Son igualmente unos hijos de Puta, Monseñor”, “Además son unos calzonudos y, unos guerrilleros de Chalet” “Coincidimos plenamente Fidel” “A propósito Fidel, que hay de cierto que Ud. llamará a elecciones libres en los próximos días” “El día del Pene, Monseñor”. “No pienso llamar a elecciones, imagínese si los políticos chilenos son unos picantes ignorantes, hijos de puta, que pasaría aquí con los Cubanos”. “Nos llenaríamos de Comisiones” “Nos iríamos a la mierda Monseñor” Y luego de una pausa, Monseñor le agregó: “Fidel, dejemos de lado la alta política y hablemos de cigarros y ron”. “Nosotros difícilmente nos vamos a poner de acuerdo en otros temas, además está amaneciendo y parece que la fiesta está terminando”. “Monseñor, UD sabe que a pesar de ser un cura derechista, está gustosamente invitado a Cuba como huésped ilustre. Puede entrar a la Habana por la puerta ancha, además fuera de los puros, si se decide a pecar, le tengo reservado unas mulatas agnósticas, bocato di cardenale.” “Gracias Fidel por sus buenas intenciones, los puros los acepto, las mulatas disfrútelas UD, yo tengo voto de castidad, y yo cumplo sagradamente mis compromisos, especialmente con Dios” “Yo lo tenía por un comunista inteligente y corajudo, pero por su invitación, me parece que se está poniendo medio huevón como decimos en Chile” “No se olvide de invitarme para las elecciones” “Hasta pronto Fidel” Sor Inés. Era la mayor de las hermanas, de una belleza increíble, desde pequeña se encerraba a orar días enteros y a pedirle a Dios que la llamara cuanto antes, así a los dieciséis años ingresó al convento de la Santa Caridad, donde nunca pudo acostumbrarse a la rígida disciplina ni a la dura y sacrificada jornada de trabajo y oración, Durante catorce años soportó estoicamente este gran sacrificio, la única de los Kyngston que respetó a su esposo, a Jesús, si, cuando se recluyó en el convento juró ser esposa de Jesús Sor Inés entre sus labores confeccionaba las elegantes sotanas de Monseñor siguiendo las instrucciones de Barbiconi y todos los años conseguía que Monseñor la llevara a Roma en sus viajes habituales y de vuelta pasaba a Puerto Secreto a visitar a su hermana menor. En esa oportunidad aprovechaba de nadar o cabalgar hasta el anochecer. Hacía clases de Religión, de Inglés y Francés en la escuela del lugar. Luego asistía a sesiones de Santería o Budú. Siempre que podía trataba de alargar al máximo su estadía en La Cocotera, hasta que definitivamente opto por quedarse y no volver más al convento, Monseñor debió obtener de SS la autorización respectiva. Sor Inés era lejos la más acaudalada de los Kyngston Trastamara dado que durante su estadía en el Convento, su fortuna había sido manejada por Monseñor y la Chia, fortuna que se había incrementado a pesar de las numerosas donaciones que Monseñor efectuaba a nombre de sor Inés. Estaba considerada como la accionista privada sudamericana más importante de la General Motors Con parte de esa fortuna adquirió una hacienda vecina a Puerto Secreto que denominó Puerto Misterio, esta hacienda tenía una reserva de manatíes, animales con los que sor Inés nadaba desnuda durante horas. Al anochecer rezaba el Santo Rosario con los hijos de los campesinos del lugar, frente al mar turquesa y la arena blanca. Los alimentaba y los vestía con dignidad y mucho amor. Finalmente dirigía un coro de niños que todos los días al anochecer frente al mar invadían el espacio cantando el Ave María de Rosini o el Gloria de Vivaldi. Quienes además con sus inocentes voces querían perdonar los pecados de la Isla. Al revés de Lady Sara, sor Inés políticamente no se pronunciaba, en ese sentido era una agnóstica de derecha. En contadas oportunidades acompañaba a Lady Sara en sus viajes a La Habana donde disfrutaba de las locuras de esta última, en uno de estos viajes como sabremos más adelante lamentablemente se perdieron en el triángulo de Las Bermudas, y nunca más se supo de ellas. EL HERMANO ESPECIAL José Vicente Kyngston Trastamara, cinco años mayor que José Fernando, al igual que éste había heredado ciento cincuenta hectáreas en Maipú y mil trescientas entre Colina y la Dehesa además de treinta dos mil trescientas hectáreas de bosques en Chiloé Continental, también vivía de la venta de madera al pié, y siempre al igual que José Fernando, tenía la precaución de volver a plantar, dado que esta había sido una cláusula del testamento del tío Hermógenes. A José Vicente no le entusiasmaban fácilmente las hembras ganosas, al revés de José Fernando que no las perdonaba, siempre que encontraban alguna hembra ganosa, con Charles decían “Este huevo quiere sal” e inmediatamente se las servían. José Vicente no participaba de esos deliciosos banquetes, prefería una buena conversación con una tía o un varón culto. Según Charles “Era maricón no declarado”, Según José Fernando era medio amanerado porque se había educado gran parte de su vida con su tía la marquesa Del Santo Riego. José Vicente al igual que José Fernando era un deportista destacado, había estudiado Arte en La Royal Academy of Art en Londres, luego había estado un año en medicina en la Sorbona, de donde se retiró porque le daba asco la sangre, sobre todo cuando le tocó servir de ayudante del Doctor Alevi en Grecia y debió amputar con sierra y sin anestesia a numerosos soldados que se congelaban las extremidades en las montañas. Desorientado estudió dos años arquitectura en Barcelona, fue un discípulo predilecto de Gaudí, participó como discípulo en práctica en la Pedrera, más conocida como La Casa Milá, finalmente no terminó ninguna carrera. Era superdotado en los idiomas, hablaba perfectamente latín, alemán, hebreo, caldeo, persa, francés e inglés y obviamente español. Admirador acérrimo de Dalí y su existencialismo, peleó con el Maestro cuando en un lapsus en medio de una gigantesca bacanal, pretendió fornicarse a Gala. Hizo estudios de piano en el Konservatorium de Berlín, donde se empapó del teatro decadente de la época. En esos años el lesbianismo y la homosexualidad estaban a la orden del día. Las mujeres patinaban desnudas sobre el hielo, mientras en las noches el Nigth Club Femina se repletaba de travestís que junto al hot jazz cantaban y bailaban. Se derrochaba el dinero en forma inconsciente en lujosos bares donde de abría y se bebían miles de botellas de Champagne. En esos ambientes José Vicente despilfarraba en compañía de Marlene Dietrich, una actriz de moda con quién viajaba habitualmente a Nueva York. José Vicente comentaba que su amiga actriz era sensacional y que no usaba corpiños ni bombachas, lo que era muy atrevido para la época Era un piloto de excepción, especialmente de los Hurricane y Spitfire había combatido contra la Lufhtwafe, en la campaña de África, curiosamente por error había atacado la Somalia Británica donde lo habían abatido, escapando ileso al saltar en paracaídas. Posteriormente a este accidente, decidió vivir en Casablanca y dedicarse al arte, especialmente a la pintura. Era un diseñador innato de un gusto exquisito, decorador por excelencia, podía diseñar un vestido o una ensalada, cualquier cosa que tocaba la transformaba en una exclusividad. El toque de José Vicente trastornaba a las mujeres, pero él no reaccionaba como su hermano y menos como Charles. Su pasión eran las carreras de autos de Fórmula, en una oportunidad salió cuarto en el Gran Prix de Reims en un Maserati 250 F, detrás de las Mercedes de Fangio y Kling, pegado a la Ferrari de Monzón. Según Monseñor, José Vicente era un varón especial, muy selectivo especialmente con las hembras, Monseñor se indignaba cuando se decía que era maricón. Monseñor decía que José Vicente había hecho voto voluntario, selectivo y temporal de castidad. Lo único sospechoso era que disfrutaba de los desfiles de modelos de Balenciaga, Dior, Chanel y Gaultier, para José Vicente el diseño de ropas era arquitectura pura. Era medio hereje, para él los dioses eran como los hombres, sedientos de amor, odio, celos, envidia y debilidades, por eso admiraba a los griegos, los macedonios y los romanos. A sus potros favoritos los llamaba Titán o Prometeo a quienes en algunas versiones de la mitología griega se les describe como los modeladores de la especie humana junto a Atenea, la diosa nacida de la mente de Zeus. Si Atenea era su yegua preferida. Era un estudioso del pensamiento de Aristóteles y Platón, decía que el hombre en su esencia era el pensamiento en sí mismo o era el pensamiento mismo, pasaba en la luna, siempre soñando, era un inventor de proyectos. Repetía una y otra vez “El cielo es estar con Dios, el Infierno es estar lejos de Dios” Donó toda su fortuna a las obras de Monseñor, lamentablemente falleció espantosamente cuando la Noche del Año Nuevo, saltó en paracaídas desde la Torre de Eiffel con una botella de Champagne en la mano derecha y una copa en la mano izquierda, olvidando accionar la argolla del paracaídas y éste obviamente no se le abrió. Monseñor gracias al legado de José Vicente pudo crear su escuela agrícola en Macul. José Vicente tenía un pensamiento especial en política, se le podría clasificar como un anarquista de derecha. Decía que prefería un terrorista de izquierda o de derecha a un huevón de centro. Por eso no soportaba a los malditos democratacristianos ni a los radicales. Curiosamente era amigo de Fidel Castro y disfrutaba cuando éste le contaba que al pendejo de Allende lo mató Patricio de la Guardia, porque Allende pensó entregarse a Pinochet. Lo que constituía una traición a la Revolución. Allende había llegado al poder por un descuido de los Demócratas chilenos. Allende con su ministro de economía intentaron destruir a la burguesía, destruyendo la economía del país lo que lograron en breve plazo. Posteriormente Allende fue derrocado por una Junta Militar que sacó al país de la ruina pero con un alto costo para los marxistas entre ellos el propio Allende. Para intentar entender en parte la situación transcribo un artículo de un periódico británico. Gran Bretaña recibió con beneplácito golpe de Pinochet en 1973 Por Gideon LongLONDRES (Reuters) – Gran Bretaña recibió con beneplácito el violento golpe de estado del general Augusto Pinochet en Chile en 1973 y consideró a sus oficiales militares como “profesionales decentes” que estaban “de nuestro lado,” mostraron documentos dados a conocer el jueves.Aunque aceptó que los líderes del golpe adoptarían duras medidas contra sus opositores de izquierda, el embajador británico en Chile dijo que Pinochet era mejor para Gran Bretaña que el depuesto gobierno socialista del presidente Salvador Allende.”El actual régimen tiene infinitamente más que ofrecer a los intereses británicos que el que le precedió,” escribió el embajador Reginald Seconde, en un informe sobre el golpe tres semanas después de que Pinochet derrocó al gobie
  2. Y este comentario? xDD
    muuchisisisisimas gracias por tenerme en tu blogroll!!!! no me lo esperava^^
    graciasS!!!!!!!!!!!!!!!!!

    besossS!!!

  3. Aguita o.O! xD

  4. cada diia me levantto pensandoo cuandoo será esee diia ttan esperado, esee diia en qu mis labiios rocen ttus labiios mis manos tu cara, tuus manos toqen mii peloo..
    noseeee.. deseoo ttantto qu yegee ese diiaa
    proo lo veoo muy lejanoo..
    tu y yoo ttenemos pocoo en comun tu quieres una cosaa y yo quiieroo otraa.. tu formaa de pensar de senttirr.. es muii distiinta a al miiaa..
    proo buenoo pensemos en posiittivoo..
    alomejor esee diia ttan esperadoo yegá (oljalaaa)
    recuerdooo unaa nocheee en el parquee.. en la qu nos llevamos todaa la noche ablandoo..
    lo malooo qu no fuee para ablar de tti y de mii..
    siino para quu me fueraa conun amiigo ttuyoo..
    proo buenoo alfiina no me fui con el.. proo me qedee cntiigoo toodaa la nochee..
    y esaa nochee NUNCA la podré olviidar.. fuee.. nosee ESPECIAL..
    aunquu me peleasee contiigoo por dos o tres veces.. proo nsoeee me gusttoooo🙂
    ii buenoo siempree ttengoo estta frase presenttee y sobree todoo con tiigooo
    EL QU LA SIGUE LA CONSIGUE
    aver sii funciionaaaa🙂

  5. No sé lo que quiero hoy, ni lo que querré mañana. Realmente no sé si soy feliz con lo que hago o con lo que dejo de hacer, si tengo lo que quiero o sólo quiero lo que tengo. No sé si voy por el buen camino o me torcí hace tiempo..
    Pero puedo decir sin dudas que disfruto de mi vida, que no voy a pensar en el futuro . Puede que dentro de algunos años mi vida cambie radicalmente y mi mundo tal y como es ahora deje de tener sentido. Esas cosas, esas personas, quizás caigan en el olvido. Por eso quiero salirme del camino, hacerle caso al corazón y no a la razón. Porque me gusta mi mundo tal y como es ahora y quiero aprovecharlo por si se derrumba. Quiero equivocarme, como ya he hecho varias veces desde que propuse no hacerlo y quiero enamorarme, reír hasta que se me salten las lagrimas, saltar y al rato llorar. Y me da igual lo que digan, que acabará haciendome daño, porque quiero comprobarlo por mí misma. No voy a ser de esa clase de cobardes que se entregan a medias a la otra persona por miedo al dolor. Y así, si acaba, tendré una colección infinita de bonitos recuerdos.
    Hoy te quiero a atiI, quiero a mis amigos, quiero fiestas todos los fines de semana y quiero dejar de escuchar eso de: ¿ has pensado en tu futuro?…pues no, no lo he hecho y no me da la gana de hacerlo.

  6. iia no importta nada…si toodo se acaboo..
    estoii arta de tu forma de tratarme..estoii arta de no decirtte Que “no”
    de siempre iir cuandoo me llamas..
    y cuando te acercas..no poder alejarme..
    Que no entiendes..Que ia no Quiero besarteee…
    arg..estoii arta..no me puedoo menttir
    no aii dia Que no desee tus labioos..te necesitoo..ia eres parte de mi(L)
    i es Que sientto Que me mueroo si no te tengoo..
    aunQue se Que no significoo nada para tti..no puedoo resistirme..
    se lo Que aii…..
    no..no se lo Que aii..x Que no me dejas las cosas claras de una ve..?
    estoii arta de tus teQuieroos.. de tu forma de actuar..
    a veces parece Que te importoo..peoo..es como despertar de un sueño Que dura una tarde..
    al dia..siento Que ia te olvidaste de mi ….
    i ioo me ves..y delante de tus amigoos me miras como si no te importara..y el unico sonido Que sale de tu boca es para despreciarme.. : puff..
    estoii ttan artta..!..peroo tte Quierooo😦
    Te ríes de mis sentimienttos ..¿será Que soy ttu juego?
    a veces piienso que esttas locoo
    Querertte no funciona
    peleas por nada.. me odias, me exttrañas
    me llamas me ignoras..no enttiendo nada
    miientes..las palabras se tte enredan, ttu mirada traicionera
    mientes..ya no importa si me largo..ya no importa si tte extraño
    ttu actitud me descoloca..mis besos no emocionan
    no se Que hacer para importartte
    no soii parte de ttus planes..
    me ves cuando Quiieres..tte llamo,no contxtas
    dices Que me amas..no entiiendo nada
    iia no te importaa nii acermee dañoo..
    no sabes ni lo qqu quiieres..
    porqqu cuando me ttienes.. me ignoras..
    ii cuandoo me ves con ottroo los celos tte ttraiiciionan..
    ACLARATTE booniittoo..
    qqu iaa me esttoii cansandoo de ttu jueguiittoo :S


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